miércoles, 31 de octubre de 2007

El último día del año

Aunque les parezca extraño a mucha gente, hoy es el último día del año. Para mí y para otra mucha gente. Y no porque celebre Halloween (vía imperialismo cultural americano... dentro de unos años, me veo a alguna gente celebrando Acción de Gracias, y si no, tiempo al tiempo), aunque está algo relacionado. Halloween o nuestro Día de Todos los Santos no dejan de estar relacionados con las antiguas creencias celtas... No me quiero extender mucho en esto, porque no soy ninguna entendida ni me las quiero dar de tal (ya hay bastantes pedantes por ahí sueltos), pero según la mitología celta mañana comienza la mitad oscura del año. A raíz de todo esto, me ha dado por pensar en la muerte (es algo típico de estas fechas). ¿Qué es la muerte? ¿La muerte es el fin? ¿O es el comienzo de algo? ¿Es la nada? Cada religión, cada creencia, ha intentado dar una respuesta a esta pregunta: la resurrección, la reencarnación, etc. Durante un tiempo, debido a mi formación y educación católica creía (o eso era lo que me habían inculcado) en la resurrección después del Juicio Final; lo cierto es que no que creyera o supiera exactamente de qué me estaban hablando: tenías que creer y basta. Hoy en día, me parece que esta explicación de la Resurrección es una manera de postergar la respuesta a la pregunta ¿hay vida después de la muerte?... Ah, hasta que no sea el Juicio Final... ¿Y cuándo va a ser el Juicio Final?... En fin, y así sucesivamente. Después, mandada a paseo la religión católica, me dio por pensar que la muerte no es nada, no había nada después... Años después, algunas lecturas y algunas señales me han hecho formar otra opinión, darle mi propia respuesta a la pregunta acerca de qué es la muerte. La muerte es una estación de paso. Al igual que una flor nace en primavera, muere en invierno y vuelve a renacer en la siguiente primavera, lo mismo nos pasa a nosotros. Nacemos a una determinada vida, con un destino determinado, venimos para aprender y seguir creciendo; cuando cumplimos nuestra misión o cuando nos llega la hora, volvemos a la tierra. Hasta la siguiente vida. No sé si llamarlo a esto teoría de la reencarnación, es mi propia teoría personal, cogida de aquí y allá, porque es cierto que no entiendo mucho de budismo ni de hinduismo, que quizás entiendan la reencarnación con otros matices.
Esta reflexión acerca de la muerte no la quería sólo limitar a nuestros cuerpos físicos. También hay situaciones en nuestra vida que nacen, mueren y desaparecen. Quizás vuelvan a aparecer, pero ya hemos aprendido la lección (algunas personas no, otras caen continuamente).
Hoy siento la muerte, quiero sentir la muerte de algunas situaciones, me gustaría acabar con ellas o que poco a poco vayan desapareciendo de mi vida. La muerte no tiene por qué ser algo negativo (tampoco me considero una necrófila), la muerte es el comienzo de otro u otros períodos, de nuevas situaciones. Por eso, como ya he dicho, la muerte no es algo terrible, es una estación de paso, un nos volveremos a ver, no es simplemente la nada. Quizás sea ese mi consuelo cuando les llegue el momento a alguno de mis seres queridos de abandonar este mundo: sé que nos volveremos a ver, en otro rincón, quizás hasta en otro planeta... Lo sé, porque lo he vivido, lo he sentido y lo puedo contar.

Hasta el año que viene...

1 comentario:

Sandra G dijo...

Feliz año nuevo!! Lo que comienza ahora es un período de reflexión importante, como tú dices. Es sumergirse en la oscuridad para buscarse a tientas y es entender que sólo diferenciarás la luz al abrir la puerta, si pasaste por el pasillo oscuro.
Es hora de decir adiós y de morir... Es hora de aceptar el cambio. Cada día que nos levantamos ya no somos los mismos que se acostaron ayer. Tú no fuiste la misma al comenzar el artículo y al terminarlo. Hay algo alquímico en nuestra existencia.
El rito de paso más grande: la muerte. Sabemos que no es el último paso... ¿habrá un último paso?

Besitos hermosa Gata